viernes, 7 de marzo de 2014

Procesos cadavéricos conservativos.

Momificación: La momificación consiste en la desecación del cadáver por evaporación del agua de sus tejidos, lo que hace imposible el desarrollo de los gérmenes y se detiene el proceso de la putrefacción. Las formas exteriores se conservan, hasta el punto de poder reconocerse las facciones. En cambio, la conservación de las partes internas no es tan completa.

La momificación natural comienza por las partes expuestas del cuerpo, como la cara, manos y pies, extendiéndose al resto del cadáver, incluso a los órganos internos. La piel se adapta al hueso y se torna dura, tomando el aspecto de cuero curtido. Las partes afectadas se van encogiendo y toman una coloración parda.

El cuerpo disminuye de volumen, pierde peso y se hace tieso y quebradizo. Si el cadáver momificado no está protegido, se va desmoronando por la erosión ambiental, pero si está protegido, puede mantenerse preservado durante muchos años.

Saponificación: La saponificación es un proceso de transformación del cadáver, que consiste en el cambio químico que presenta la grasa corporal al convertirse, por hidrólisis (alteración de una sustancia química por el agua), en un compuesto céreo similar al jabón. Se forma una coraza grasa, untuosa y viscosa en estado húmedo, pero que después de haberse secado al aire adquiere consistencia dura, granulosa, de color gris blanquecino. Es producto de la descomposición de cadáveres sumergidos en agua o sepultados en terreno húmedo.

Corificación: Es un proceso natural de conservación de los cadáveres que se da en los que son introducidos en ataúdes de cinc o plomo cerrados herméticamente por soldadura. La putrefacción se detiene por carencia de oxígeno. Se caracteriza porque la piel del cadáver asume un color grisáceo y adquiere la consistencia típica del cuero recién curtido. El tejido celular subcutáneo, la musculatura y las vísceras, en especial las abdominales, se reducen sensiblemente de volumen, dando al cadáver un aspecto de marcada desnutrición.

La corificación se presenta entre el fin del primer año y en el segundo de conservación, aunque también se ha visto en pocos meses.

Se trataría de una especie de embalsamamiento natural, que sólo tiene lugar en el especial ambiente hermético en que se encuentra el cadáver.

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